simplemente bailar


danza clásica

espalda recta, piernas estiradas, ombligo dentro, brazo derecho arqueado, separado ligeramente del cuerpo, cabeza relajada… la melodía empieza a sonar y ya está, en ese momento solo puedes entregarte.

a medida que avanza la coreografía y que me siento más en sintonía con la música, la rigidez y contracción de la cara van desapareciendo para dar paso a un tez seria pero relajada y, con el final de cada serie, no puedo evitar una sonrisa de orgullo y satisfacción que se dibuja sola.

me gustaría decir que sale solo, que todo fluye, sin resistencias, pero no sería cierto, por lo menos, no en mi caso. me cuesta, me equivoco, voy a destiempo, me olvido de alguna posición de brazos, no soy capaz de mantener el equilibrio en las piruetas… pero, por primera vez, esto no es lo más importante.

los problemas y preocupaciones, el cansancio, se quedan en la puerta; no, no es cierto. entran conmigo y en más de una ocasión he estado tentada de no ir a clase por estar con dolor, por no tener ganas de ver a nadie y querer encerrarme en mi mundo pero no lo he hecho ni una vez porque, como la magia, en cuanto Raffa, la profesora italiana más dulce, espontánea y divertida que he conocido nunca, empieza a pronunciar las palabras de la primera línea, el resto desaparece y solo quedamos la música, mi cuerpo y yo.

me estiro, me esfuerzo, sudo, levanto más la pierna… con cada clase veo cómo alejo un poco más mis límites; me doy cuenta de que estos no son más que obstáculos mentales que yo misma me pongo por miedo, por desconocimiento y prejuicios y que me impiden disfrutar. y es así como las creencias que tenía apenas hace 4 meses y que me han acompañado gran parte de mi vida sobre que si no vas a destacar en algo, mejor no lo hagas, y que hay actividades que tienes que empezar de pequeña para no hacer un ridículo espantoso de mayor, se disuelven poco a poco y pierden el sentido.

y a medida que estas ideas se desvanecen, voy recuperando ese just for fun que arrinconé en algún momento de mi niñez y, con los 5 sentidos, me entrego plenamente al baile… a disfrutar.



{fuente de la imagen aquí}

0 Comment

  • Anna estás a puntada en danza?? Qué maravilla, siempre ha sido mi asignatura pendiente.
  • jeje, sí, aunque mi vergüenza me ha costado, no te creas... pero la satisfacción de hacerlo puede con la vergüenza :)

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