de una mañana recogiendo moras (y receta de mermelada)

recoger_moras_y_mermelada_de_moras
un día le comenté que nunca había ido a recoger moras, ni manzanas, ni higos, ni fresas, ni setas, ni nada parecido, y que era algo que quería hacer. creo que tardó 30 segundos en proponerme ir a su pueblo a recoger moras. así, menos de una semana después, un miércoles cualquiera estábamos en el coche camino de Córcoles para recoger moras por primera vez. 

el día estaba nublado. al llegar empezó a llover y, primero desde el mismo porche de la casa, con ese aire fresco y el olor a tierra húmeda que impregnaba el ambiente, y después desde el salón, escuchando el repicar del agua en las ventanas y suelo, contemplamos la cortina de agua. estábamos a finales de verano pero se percibía que el otoño estaba ya al caer. poco más de una hora después, la lluvia fue cesando progresivamente para dar paso a un sol radiante y caluroso.

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trigo


aconsejadas por una pareja de viejitos del pueblo, nos acercamos hasta el final del camino y allí descubrimos un sinfín de arbustos con todas las moras que te puedas imaginar. yo no daba crédito, para mí era algo totalmente nuevo. las horas pasaron sin darnos cuenta, ocupadas como estábamos yendo de un matorral a otro, llenando nuestras manos y nuestras cestas. puede sonar absurdo, pero no sé cómo describir el placer de ir cogiendo las moras de una en una de los arbustos, de que cayeran en mis manos o en el suelo sin apenas tocarlas, del placer de cogerlas y comerlas directamente. a ratos ni siquiera nos hablábamos, cada una absorta en su tarea. me sentía muy niña, disfrutando de algo tan sencillo y accesible, con la mente ocupada solamente en aquello, sin pensar en la hora, en los quehaceres, simplemente estando. nos dieron las 16.30h sin haber comido y volvimos a la casa, ahora ya de nuevo en el papel de adultas, pensando en la hora de vuelta a Madrid y en el tráfico, pero con una gran sensación de satisfacción y de serenidad que nos acompañó el resto del día.

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a la semana siguiente nos volvimos a reunir, esta vez en mi casa, para cocinar algo con las moras. teníamos una receta de mermelada y otra de tartalettes, versionada a nuestro criterio para hacerlas veganas y más saludables. nos pusimos en la cocina y, entre tazas de té y conversación pausada, las moras se fueron transformando.

la mermelada quedó riquísima; las tartalettes, diferentes a lo que pensábamos. cocinar con alguien me gusta, me ayuda a disipar los miedos que tengo sobre si voy a ser capaz de seguir la receta o si la voy a estropear. Vero no tiene miedo; ella prueba y mezcla y cambia y añade y quita siguiendo su criterio, total, qué es lo peor que puede pasar? un buen aprendizaje para mí y mi afán de encontrar la perfección siempre a la primera. ese rato en la cocina me recordó a las mañanas en la cocina de Sanda mientras le hacía de pinche y observaba con admiración esa seguridad y manejo con soltura.

Córcoles
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comimos mientras dejábamos enfriar nuestro trabajo y nos pegamos un buen festín a modo de merienda. personalmente nunca he sido mucho de mermeladas pero cuando la haces tú… cuando la haces tú la cosa cambia; la encontré riquísima, con la densidad adecuada, mucha textura y llena de sabor.

cuando ella se fue, y después de dejarlo todo recogido, me sentaba en el sofá pensando en cómo de necesarios son estos espacios: espacios para uno mismo, exentos de obligaciones; espacios para crear, para probar, para hacer cosas diferentes con personas con las que conectas y te aportan, de las que aprendes. espacios que nutren, al fin y al cabo.   

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Córcoles
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MERMELADA DE MORAS (adaptada de esta receta del blog Sabores y Momentos)

ingredientes

. 1100g de moras
. 450g de panela
. el zumo de medio limón

elaboración

. limpiar bien las moras de polvo, ramitas y hojas poniéndolas en un escurridor y pasando agua fría abundante por encima 

. verterlas en un bol junto con el azúcar y el zumo de medio limón y dejar reposar durante unas horas (o toda la noche) para que maceren

. verter el contenido del bol en una olla y poner a fuego alto hasta que empiecen a hervir. remover de 5 a 7minutos mientras se cuecen todavía a fuego alto y rebajar entonces a fuego bajo durante 35-40min, removiendo de vez en cuando para que no se peguen en la olla

. una vez apartadas del fuego, triturar con la batidora levemente (dentro de la olla misma) a potencia baja para que quede una textura suave

. por último, pasar por el pasapurés y queda a criterio de cada uno el incluir las pepitas de las moras, o no (nosotras las incluimos)

. guardar la mermelada en tarros de cristal previamente esterilizados (ponerlos a hervir -el tarro y la tapa- en una olla durante unos 25min) y… a ponerse las botas! 🙂 

mermelada_de_moras


mermelada_de_moras
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pd. un picnic en el retiro (con 3 recetas) & unas magdalenas sin gluten

0 Comment

  • Me has trasladado a los días cuando iba a recoger moras con mi abuelo, era lo mejor del mundo. Hace unas semanas en el pueblo me pasé a ver si había moras y no habían salido por el calor y la falta de lluvia, pero aun recuerdo su dulzor en mi boca. Me apunto esta receta de moras, seguro que estaba deliciosa.
  • estoy irreconocible, tito! tendremos que empezar a hacer intercambio de recetas ya :)
  • la verdad es que sí fue un día (2, de hecho) muy bonitos :) besos Noe ***
  • qué bonito, Chejo. qué bonito tener pueblo y, sobre todo, haber tenido estas experiencias :) un beso bonita ***
  • Qué gran verdad!! Qué buenos son esos momentos en los que encontramos nuestro espacio. Me ha parecido un post precioso! Un besazo :)
  • Anna que ganas de volver a leerte y encima así de dulce!!!, desde niña no había vuelto a coger moras hasta hace dos años ...mira que me dio y el año pasado también, este no, no estaban maduras y bueno pues que hice un solo botecito pero menos es nada...que buena la sensación y que buena la mermelada, sabes si cuando lo embotas lo cierras bien, bien y pones el bote hacia abajo no hace falta poner al baño María (tu no lo mencionas, pero yo siempre lo he oído, que para que se conserven se debe hacer así) pues que de esa manera no hace falta y hace el vacío igualmente y al abrir hace plaff y ese tiempo de cocción que te ahorras y buenas no ....lo siguiente, un beso
  • muchas gracias por tus palabras, Núria. y sí, estos espacios son buenísimos (y muy necesarios) :) un beso grande!
  • ay, Elena, qué bonita eres :) desconocía esta forma de envasar al vacío que comentas, así que me la apunto. para esta vez no hizo falta porque nos dio para un tarro para cada una y el mío está a punto de acabarse ya, pero es bueno saberlo. un beso grande!

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