sobre sukhi – alfombras artesanales

nasia, fundadora sukhi

he quedado con ella en una cafetería que recién he descubierto en Barcelona, un espacio grande y tranquilo con grandes ventanales que proyectan un juego de luces y sombras en la pared creando una atmósfera cálida y acogedora, especialmente con la luz rojiza de media tarde.

llega 5 minutos después que yo y la gran belleza que irradia me parece exótica a la vez que discreta. es de Amsterdam aunque aparentemente no tiene ningún rasgo típicamente holandés. lleva el pelo recogido en un moño alto y desenfadado, que hace que sus bonitos pendientes marroquíes naranjas y verdes destaquen más, y su rostro transmite calidez y autenticidad.

con un castellano todavía poco ágil empieza a contarme que Sukhi surgió a raíz de un viaje que hicieron ella y Wouter, su marido, al Nepal en 2012. allí vieron por primera vez cómo se hacía una alfombra artesana a base de bolas de fieltro y el tiempo, paciencia y dedicación que ese proceso requería (cada bola de lana húmeda se pasa a mano por una superficie jabonosa, que después se introduce en agua fría y se enjuaga, para posteriormente secarla al sol y, una vez seca, empezar con el proceso de costura), les impactó. 

alfombras artesanas Sukhi

ese viaje les marcó y a su vuelta a Holanda empezaron a dar vueltas a la idea de poder poner en contacto a los artesanos que habían conocido con el resto del mundo. Nasia había estudiado diseño textil y decoración y tenía una marca textil propia; las alfombras formaban parte de su mundo y de sus pasiones. decidieron crear una página web muy sencilla que vendía un único modelo de alfombras.

los pedidos fueron llegando poco a poco y un año más tarde ambos decidieron dedicarse plenamente a Sukhi, que significa feliz en nepalí.

como los dos adoran descubrir mundo, empezaron a aprovechar sus viajes de placer para ir a destinos donde la tradición textil artesana es significativa y de calidad, y a contactar con artesanos en cada país que visitaban. así, Sukhi empezó a ofrecer también alfombras de Marruecos (las Beni Ouarain, que personalmente me encantan), de Turquía o de la India, además de las de Nepal, y a ampliar, de este modo, la diversidad de estilos (alfombras de lana, de fieltro, de bolas, de patchwork…). 

lo más importante para ellos desde que crearon la marca es esa transparencia y trato directo con el artesano, sin que haya empresas de por medio. para ellos se trata de poner a disposición del mundo a artesanos que hacen su trabajo con cariño, con mucha calidad y siguiendo técnicas tradicionales y antiguas. 

alfombras artesanas Sukhi

aunque tienen algunos modelos estándar en la página web, todos los pedidos son 100% personalizables puesto que, además, no tienen ningún stock, la alfombra empieza a elaborarse en el momento en que se hace el pedido. en un entorno social como en el que vivimos, en el que estamos acostumbrados a la inmediatez y a que todo es para ayer, este tiempo de espera me parece un valioso recordatorio de que todo tiene su proceso y de que los procesos requieren tiempo.

para los pedidos personalizados, es Nasia quién ayuda al cliente a elegir el color, la forma, el tamaño o el estilo que mejor encajará, si el cliente quiere, y es una de sus partes favoritas del trabajo, sobre todo cuando llega el resultado (la alfombra) y, con él, los mensajes de alegría y de agradecimiento por el apoyo facilitado.

tanto Nasia como Wouter creen firmemente en que todos podemos crear un mundo más igualitario y justo y ellos lo procuran, entre otras cosas, a través de Sukhi, empleando sobre todo a mujeres que pueden trabajar desde sus casas para poder atender el cuidado de sus hijos y pagándoles un sueldo que dobla o triplica el salario medio de las zonas donde viven, cosa que les permite pagar la escolarización de sus hijos o construirse una casa. a día de hoy dan empleo a casi 300 mujeres.

alfombras artesanas Sukhi

Nasia me cuenta que viajan por lo menos una vez al año a los diferentes países con los que trabajan, para poder hablar directamente con los artesanos y crear una relación más cercana con ellos. en su página web tienen algunos vídeos hechos en sus viajes que muestran el proceso de elaboración de las alfombras (el de Marruecos, el de las bolas de fieltro nepalís y el de las alfombras de lana de la India).

un detalle que me cuenta y que personalmente me emociona es que cada alfombra lleva el nombre escrito de la persona que la ha hecho en la etiqueta y que, a través de la web, clicando sobre su nombre, puedes ponerte en contacto con ella escribiéndole un mail o mandándole una foto de la alfombra en su nuevo hogar.       

aunque las dificultades existen, como en cualquier trabajo emprendedor, la gratificación de saber que están haciendo de altavoz de un trabajo artesanal único y tradicional y que, al hacerlo, mejoran sustancialmente la vida de familias enteras en diferentes países y comunidades puede con los problemas y quebraderos de cabeza que el proyecto pueda generar. 

alfombras artesanas Sukhi

cuando le pregunto a Nasia por un aprendizaje que haya extraído de estos años con Sukhi lo tiene bastante claro: “no tener miedo e intentar hacer lo que quieres. si caes, caes, pero muchas veces funciona.” 

una vez más, adoro conocer proyectos así: queridos, cuidados, que apuestan por los procedimientos artesanales y por la tradición, por la sostenibilidad, por la calidad y que generan un impacto positivo en el mundo. y más cuando tengo la oportunidad de conocerlos personalmente, sentada en un café y escuchándolos hablar tranquilamente.


alfombras artesanas Sukhi



[el post está hecho en colaboración con Sukhi, un proyecto en el que creo al 100%]


{la autoría de las fotografías es de Sukhi (la 3ª y la 5ª), de Stilreich (la 2ª), de Hege in France (la 4ª y la 6ª) y mía (la 1ª)}

0 Comment

  • Un placer conocerte y poder contar nuestra historia en tu precioso blog.
    Nos encanta tu trabajo.
    Gracias por ayudar Sukhi a llegar a más gente.

    Abrazo. :)
  • para mí fue un placer y un honor poder escuchar vuestra historia de primera mano, así que gracias a vosotros. un abrazo grande

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