un recordatorio importante


lo que nos une: un recordatorio importante

tengo la tendencia de mirar y vivir las cosas de demasiado cerca y, así, muchas veces, me duelen. interpreto los gestos que recibo, los inputs, sin darles el espacio y la perspectiva que merecen. de este modo, a menudo mi primera reacción ante un exceso (a mi juicio) de whatsapps durante el fin de semana o a altas horas de la noche, por ejemplo, es de que la gente debería no atosigar tanto cuando, en realidad, simplemente haciendo un paso atrás para poder ver la imagen un poco más global, me doy cuenta de que me escriben porque quieren saber cómo estoy, porque les ha ocurrido algo y les apetece compartirlo conmigo, porque valoran mi opinión sobre un tema… porque han pensado en mí, en definitiva.

la semana pasada juzgué e interpreté en más de una ocasión situaciones que me hicieron sentir mal. llegué al viernes por la noche muy cansada, física pero sobre todo emocionalmente, desgastada y triste. el sábado por la mañana, sintiéndome más recuperada, me di cuenta: detrás de nuestras palabras y gestos, de nuestras acciones, sobre todo cuando van dirigidas a personas que conocemos y apreciamos, hay amor. lo que uno interpreta como un «qué pesado e insistente» el otro en realidad lo hace porque se preocupa y quiere saber. cuando muchas veces recibimos algo que no nos gusta (creemos que han obrado mal o cuando somos nosotros los que obramos mal) es porque la otra persona (o nosotros) no lo hemos sabido hacer mejor o no hemos pensado suficientemente en cómo podría entenderlo el otro. todos tenemos unos filtros a través de los que analizamos la realidad. unos filtros que se han creado con el tiempo a partir de las experiencias vividas, de la educación recibida, de los valores inculcados, de los libros leídos, de los viajes realizados… y, por tanto, lo que uno entiende como generosidad, el otro lo puede vivir como oportunismo; lo que yo interpreto como falta de profesionalidad por no saber mantener unos límites, el otro lo vive desde el amor hacia su proyecto; lo que a mí me parece una falta de seriedad y de compromiso, el otro lo está viviendo también mal por no poder darme todavía una respuesta… los ejemplos son infinitos pero, lo que me parece verdaderamente importante es que, detrás de esto, de nuestras acciones y actitudes, hay amor: amor por un trabajo bien hecho, amor por hacer lo que uno cree que es importante, amor e interés por el otro, amor.

y hay que decir lo que no nos encaja, claro que hay que decirlo, por lo menos así lo creo yo. aclarar por qué uno ha hecho lo que ha hecho, o decir al otro lo que nos habría gustado que dijera o hiciera, decir cómo hemos interpretado sus acciones. es importante decirlo, con cariño, con sinceridad y con asertividad, porque esto facilita las cosas: facilita ponernos en el lugar del otro, facilita que el otro se ponga en nuestro lugar, facilita la comprensión, la comunicación y la relación entre todos. y, a veces, a pesar de decirlo y explicarlo, no se produce un punto de encuentro, y tampoco pasa nada. lo que es valioso es ir más allá de la posición, comprender qué hay detrás de un acto, aunque no compartamos el gesto, porque esto nos acerca, rompe la barrera de la diferencia y de la incomprensión. por encima de todo creo que nos recuerda lo que resulta tan fácil de olvidar a veces: que lo que nos une es en realidad mucho más grande que lo que nos separa, porque lo que a todos nos mueve es el amor, o la necesidad de encontrarlo en el otro. 

cuando esto lo sentimos así de verdad, cuando lo asentamos internamente, creo que entonces resulta mucho más fácil entender que detrás de la arrogancia y de las ideas fijas y rígidas, hay inseguridad y miedo; que detrás de actitudes y gestos abusivos hay mucho sentimiento de inferioridad, de alguien que no se quiere y no sabe querer a los demás o no sabe demostrarlo… y no nos dejamos arrastrar por las emociones que estas actitudes provocan. creo que entonces dejamos de ver el mundo como un lugar en el que hay dos bandos opuestos, «nosotros» y «ellos», y vemos que ese mismo amor que mueve a las personas que conocemos y queremos es el que mueve también a perfectos desconocidos. a mí me queda mucho camino por recorrer para llegar aquí, pero creo que está bien darme cuenta de ello y tener presente este recordatorio para recuperarlo todas las veces que haga falta.

pd. lo escribí hace un año y medio pero sigo pensando exactamente igual

2 Comments

  • Ay, qué difícil y qué cierto. Hay que ser humildes para aceptar la mirada del otro, para empatizar, para intentar comprender y respetar... Por eso el orgullo es el primero de todos los pecados. Tantos males genera. Humildad es andar en verdad (Sta Teresa de Avila dixit y dijo bien). Muchas vece endurecemos el corazón ante el otro y a veces creo que lo hacemos por no sufrir, tan hiriente es el infinito y complejo mundo del dolor y las necesidades ajenas. No es lo mismo que tú dices, pero es que creo que, al cabo, todo acaba siendo lo mismo... Que somos heridos. Que la vida hiere y nos negamos...
  • creo que tienes mucha razón, Maria Pilar; quizás si empezamos a quitarnos las máscaras y escudos, a mostrarnos cómo somos, si nos atrevemos a ser vulnerables, quizás resulta un poco más fácil…

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