día a día…

día a día Estocolmo

han pasado 2 semanas enteras desde que llegamos aquí. algo más de una semana desde que cambiamos de estudio y estamos en lo que será nuestra casa durante los próximos meses. hay rutinas que ya se han asentado y me dan seguridad, y muchas otras que están por incorporar.

el despertador suena a las 7.15h. rícard sale de la cama y yo me quedo un rato más, me está costando ponerme en marcha y de momento me lo permito. escribo en el diario, miro por la ventana y veo cómo, en el edificio de enfrente, todos empiezan su día. la gran mayoría de pisos no tienen cortinas y veo cómo la gente va de una habitación a otra, recogiendo cosas, desayunando, preparando a los niños. me da una extraña sensación de familiaridad.

en cuanto rícard sale por la puerta, hago los saludos al sol y un rato de meditación. en Madrid desayunaba tarde, a media mañana, y me servía para hacer una pausa del trabajo. aquí los horarios son muy diferentes, todo va mucho más pronto y, aunque en realidad yo puedo seguir con mi horario de siempre, intento adaptarme. en el cuenco de taller silvestre que traje conmigo, maíz, arroz inflado, pasas, bayas de goji y pipas de calabaza, una cucharadita de canela y un poco de leche de arroz templada.

me siento frente al ordenador alrededor de las 9.30h. cambié la mesa de lugar, ahora está pegada a la ventana, donde me aseguro que, por el momento hasta las 15h, pueda trabajar sin encender ninguna luz. en un trocito diminuto de pared que hay entre ventana y ventana he pegado la frase de yogi tea que me regaló Laura antes de irme, la postal que me mandó Lady Desidia con una de sus ilustraciones rezando calm is my super power (quizás, a base de leerlo, me lo acabe creyendo) y algunas frases recordatorio que me tranquilizan y me centran. antes de sentarme preparo una tetera y voy bebiendo té verde a sorbos mientras contesto correos, redacto textos o edito fotos.

sobre las 12.30h salgo a la calle. aún no me he acostumbrado a este horario, normalmente a esta hora estoy concentrada en lo que hago y me cuesta parar para salir pero los días que llevo aquí han sido suficientes para ver que a las 15h ya es oscuro y que, cuanto más oscurece, menos me apetece salir. caminar y respirar aire fresco me hace bien en todos los sentidos y, aunque generalmente esta pausa manda al traste lo de comer a la hora de los suecos, por ahora lo hago así. quizás más adelante, cuando me resulte más fácil levantarme, puedo empezar a trabajar antes y ajuste los horarios pero, por ahora, está bien así.

hay días que salgo a correr y días que voy a pasear. voy siempre al bosque y no me canso de él. me parece un regalo tan inmenso tenerlo cerca. ahí dentro siento paz, serenidad, los pensamientos se evaporan, mi mente queda en silencio. escucho cómo crujen las hojas bajo mis pies, veo cómo las manos se me van enrojeciendo y algún día tengo la sensación de que el frío me corta la cara. me cruzo con algunas personas que también corren, con mamás o papás que pasean a sus bebés en los cochecitos bien cubiertos, con hombres que caminan con sus perros,… cuando nos cruzamos hago un leve movimiento de cabeza, algunos lo devuelven y otros, no. hay ratos en los que parece que solo esté yo en el bosque. miro los colores del otoño embobada, el manto de hojas que se ha creado a los bordes del camino, la esplendorosidad de los árboles, los patos que nadan en fila.

cuando regreso al apartamento agradezco el calor que se siente dentro. si he estado previsora, ya tengo la comida hecha: algún cereal (trigo sarraceno, bulgur, quinoa…) que he preparado con verduras y frutos secos a modo de ensalada caliente y, si no me ha dado tiempo, preparo calabaza al horno, puré de patatas, boniato hervido… me muevo entre estos ingredientes últimamente, ahora mismo es lo que me pide el cuerpo.

después de comer y de fregar los platos, me siento otra vez frente al ordenador, esta vez con la lucecita de la repisa encendida. el apartamento, como el resto de casas suecas, tiene varias luces pequeñitas repartidas por todo el espacio que crean una atmósfera íntima y acogedora. cuando oscurece, me gusta encender todas estas luces y añadir la de alguna velita mientras quema un incienso. es una manera de sentirme en casa, también.

rícard regresa sobre las 18.30h y se va un rato al gimnasio que tenemos justo al lado del hotel. si no hay nada apremiante de trabajo, aprovecho este tiempo para preparar la cena, la comida del día siguiente y sentarme a leer unos minutos en el sillón que hay en el rincón. a las 20.15h estamos los dos en el sofá con la comida enfrente. vemos un capítulo de The Good Doctor o de Madam Secretary, que recientemente hemos descubierto. es muy bonita la sensación de acabar de cenar y saber que todavía es temprano, que te puedes quedar un buen rato charlando o remoloneando antes de levantarte a recoger los platos y lavarte para acostarte. por más que lo habíamos intentado en Madrid, no conseguíamos cenar pronto y, estando aquí, parece que nos han hecho el regalo del tiempo, por lo menos así lo siento estos primeros días, y es un regalo muy valioso.

a las 22.30h ya solemos estar en la cama y leemos un rato en silencio hasta que los ojos van cediendo, cosa que no tarda mucho en ocurrir últimamente. apagamos las luces y en menos de 10minutos estamos ambos respirando profundamente.

si levanto la mirada, si pienso en la imagen grande, en lo que estoy haciendo aquí, me asusto porque siento que no lo sé, que no sé a dónde me lleva todo esto y la incertidumbre siempre me crea incomodidad. supongo que por eso por ahora me centro en lo pequeño, en pasar el día a día, en crear mis rutinas, en vencer miedos y atreverme cada vez a explorar un poquito más. y, aunque hay días que pasan mejor que otros, me doy cuenta de que, en realidad, está todo bien.

7 Comments

  • Potser és la manera d'explicar-ho (o no) però la teva rutina diària dona una sensació de molta calma i sintonia amb l'entorn. I això sempre és una bona senyal :)
  • gràcies Àlex, és realment una rutina calmada :) per ara és el que necessito, potser en unes setmanes el cos em demanarà una mica més de marxa però ara sembla que sí, com tu dius, que ritme, rutina i entorn estan en plena sintonia :) una abraçada gran!
  • […] 3 ya los meses que llevamos aquí. atrás han quedado los momentos en que tanta novedad me desbordaba y era incapaz de coger un bus sola; he aprendido a moverme con relativa soltura por la ciudad y me […]

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